Podcasts de historia

Sihanouck derrocado - Historia

Sihanouck derrocado - Historia

12 de marzo de 1970

Sihanouck derrocado

Pricne Sihanouk

El Príncipe Sihanouk, Jefe de Estado de Camboya, había hecho todo lo posible por mantener a su país oficialmente neutral. Permitió que el Vietcong y los norvietnamitas usaran parte de su país como santuario y, al mismo tiempo, permitió que Estados Unidos bombardeara esos santuarios. El comandante del ejército Lon Nol se opuso a permitir el acceso de los comunistas a sus santuarios. A principios de enero, el ejército de Camboya comenzó a bombardear las posiciones comunistas. El 12 de marzo de 1970, Lon Nol exigió que todas las tropas comunistas abandonaran Camboya. El príncipe Sihanouk estaba fuera del país y Lon Nol- lo derrocó. Con su regreso, Sihanouk dio su apoyo al comunista Khmer Rouge. Como resultado, se desarrolló una guerra civil en toda regla en Camboya.



Norodom Sihanouk, líder camboyano a través de lealtades cambiantes, muere a los 89 años

Norodom Sihanouk, el carismático líder camboyano cuyas notables habilidades de adaptación política personificaron para el mundo el pequeño y atribulado reino donde fue una figura destacada durante seis décadas, murió el lunes temprano en Beijing. Tenía 89 años.

La muerte fue anunciada por el viceprimer ministro Nhiek Bunchhay, citado por los servicios de noticias. El ex rey había sufrido problemas de salud durante años y viajaba regularmente a China para recibir tratamiento.

El rey Sihanouk fue coronado en 1941, cuando Franklin D. Roosevelt era presidente, y mantuvo alguna forma de poder durante los siguientes 60 años o más. Se desempeñó como monarca, primer ministro, testaferro de la revolución comunista, líder en el exilio y una vez más como monarca hasta que abdicó en 2004. Le entregó la corona a uno de sus hijos, Norodom Sihamoni, por lo que fue conocido como el jubilado. rey, o el rey-padre.

Sobrevivió a las guerras coloniales, los jemeres rojos y las intrigas de la guerra fría, pero sus últimos años estuvieron marcados por expresiones de melancolía y se quejaba a menudo de la pobreza y los abusos de lo que él llamaba "mi pobre nación".

Alternativamente encantador y despiadado, deslumbró a los líderes mundiales con su ingenio político y, en el proceso, elevó la estatura de su pequeña nación del sudeste asiático. Ganó la independencia de Camboya de los gobernantes coloniales franceses en 1953, utilizando la diplomacia y la represión para superar a sus rivales nacionales, pero sin recurrir a la guerra, como habían hecho sus vecinos en Vietnam.

Puso a su nación sobre una base moderna en la década de 1960, especialmente reforzando el sistema educativo, pero su agenda socialista budista funcionó mal y produjo un estancamiento económico.

Cuando la guerra de Vietnam amenazó con hundir la región, trató de forjar un papel neutral para Camboya, sin ponerse del lado de los comunistas ni de Estados Unidos. Pero cuando los comunistas vietnamitas comenzaron a utilizar el puerto de Sihanoukville y la frontera oriental de Camboya para enviar suministros militares en lo que se conocía como Ho Chi Minh Trail, tomó medidas para reparar las relaciones con Estados Unidos. Hizo la vista gorda cuando la administración de Nixon emprendió una campaña secreta de bombardeos en 1969 contra la zona fronteriza de Camboya. Pero esto solo perturbó aún más a su país y condujo a un golpe de estado que lo derrocó al año siguiente.

Convencido de que Estados Unidos había estado detrás del derrocamiento, el rey Sihanouk se alió con el Khmer Rouge a instancias de sus patrocinadores chinos, dando a los comunistas camboyanos su prestigio y enorme popularidad. Su victoria en 1975 llevó al despiadado Pol Pot al poder, con el rey Sihanouk sirviendo, durante el primer año, como presidente principal hasta que fue puesto bajo arresto domiciliario y cayó en una profunda depresión. Durante los siguientes cuatro años, el régimen de los Jemeres Rojos provocó la muerte de 1,7 millones de personas y casi destruyó el país.

Criticado a lo largo de su vida por estos dramáticos cambios en las alianzas, el rey Sihanouk dijo que siguió un solo camino en política: “la defensa de la independencia, la integridad territorial y la dignidad de mi país y mi pueblo”.

De hecho, manipuló hábilmente a las grandes potencias, generalmente con el apoyo de China, para asegurar su supervivencia y la independencia de su país. Su peor pesadilla, dijo en una entrevista, fue ser expulsado de la vida política de su país hacia un retiro tranquilo, como el último emperador de Vietnam, Bao Dai, quien murió en la oscuridad en París en 1997.

En cambio, el rey Sihanouk regresó en 1993 como monarca y jefe de estado después de que un acuerdo negociado por las Naciones Unidas puso fin a casi 14 años de guerra en Camboya.

Incluso en sus momentos más oscuros, el rey nunca perdió su gusto por la extravagancia o su gusto por las cosas buenas. Como joven gobernante y descendiente de una de las casas reales más antiguas de Asia, se ganó una merecida reputación como playboy, gourmand y cineasta aficionado.

En sus años de exilio con su esposa, la reina Monique, mantuvo vivo su movimiento camboyano entreteniendo espléndidamente a diplomáticos y funcionarios extranjeros con desayunos con champán y elaboradas comidas francesas.

Negado cualquier papel activo en el gobierno, se contentó con el puesto ceremonial de rey, todavía venerado por muchos campesinos.

Imagen

De vez en cuando interfería en política. Él socavó al príncipe Norodom Ranariddh, otro hijo, al obligarlo a aceptar un puesto como coprimer ministro después de ganar las primeras elecciones democráticas de posguerra en 1993. El príncipe Ranariddh fue derrocado de ese cargo en un golpe de Estado por el otro coprimer ministro, Hun Sen, que se convirtió en la potencia dominante del país durante los últimos años del rey Sihanouk.

Norodom Sihanouk nació en Phnom Penh, la capital de Camboya, el 31 de octubre de 1922. Príncipe de la rama Norodom de la familia real, nunca fue considerado un candidato serio para ganar el trono. En cambio, fue visto como un príncipe sensible, aunque solitario, con un gran don para la música y, más tarde, una pasión por el cine.

Recibió una educación francesa de primer nivel, inicialmente en una escuela primaria en Phnom Penh y luego en el Lycee Chasseloup-Laubat en Saigon, el mejor de la Indochina colonial. Tenía solo 18 años cuando el rey Monivong murió en 1941 y las potencias coloniales francesas lo eligieron como el improbable sucesor.

Francia se había rendido a la Alemania nazi y estaba bajo el control de Vichy, preocupada de que también perdería sus colonias indochinas ante Japón. El príncipe parecía el candidato más maleable, el que obedecería los dictados de los funcionarios coloniales franceses.

Durante los primeros tres años, el rey Sihanouk, un verdadero francófilo, cumplió con todas sus expectativas. Mientras la Segunda Guerra Mundial envolvía a Asia, era un socio leal de los administradores coloniales franceses, que colaboraban con Japón y esperaban defenderse de un naciente movimiento de independencia de Camboya.

En esos primeros años, el rey Sihanouk parecía desinteresado en el gobierno. Llenó sus días persiguiendo mujeres y, en la tradición de sus antepasados, tuvo varias consortes que eventualmente le dieron al menos 13 hijos.

Pero en marzo de 1945, cuando estaban perdiendo la guerra, los japoneses intentaron expulsar a los franceses en Camboya. El rey Sihanouk se puso del lado de Japón y declaró a Camboya el nuevo estado independiente de Kampuchea. Con la derrota de Japón, el rey Sihanouk dio la bienvenida a los franceses, ignorando en gran medida el creciente número de camboyanos que pensaban que su país debería seguir siendo independiente.

Según él mismo, el rey no volvió a levantar la bandera de la independencia hasta 1951, utilizándola para defenderse de los desafíos de los movimientos democráticos y comunistas que exigían el fin del colonialismo francés.

Aprovechando la creciente debilidad francesa de las victorias comunistas en el vecino Vietnam, el rey Sihanouk persuadió a los franceses para que hicieran independiente a Camboya en noviembre de 1953 antes de la conferencia de paz de Ginebra de 1954 que condujo a un Vietnam dividido.

Luego, en un movimiento astuto, el rey Sihanouk anunció que renunciaría al trono para presentarse a las primeras elecciones independientes de su país. Mediante una combinación de represión, manipulación y dependencia de los votos de los campesinos que todavía lo consideraban un dios-rey, su partido arrasó en las elecciones y se dispuso a crear Camboya de nuevo.

Su tipo de política se convirtió en un gobierno de partido único con algunos disidentes y partidos rivales incorporados a su partido político general, la Comunidad Socialista Popular. Las torres de Angkor decoraron la nueva bandera del país, una de las muchas formas en que el rey Sihanouk usó el enorme complejo de templos de Angkor como un recordatorio visible de que Camboya fue una vez el principal estado y cultura de la región.

Mantuvo fuertes lazos con Francia, contratando expertos franceses para ayudar a dirigir su gobierno y profesores de francés para sus escuelas. En Phnom Penh, alimentó una sociedad de café de intelectuales mientras dejaba el campo en lo que él consideraba un estado más o menos bucólico, pero que era, de hecho, una región atrasada de pobreza absoluta.

En contraste con sus vecinos, Vietnam al este, con su guerra, y Tailandia al oeste, con su desfigurante desarrollo moderno y militarismo, Camboya pareció ser un oasis bienvenido durante la década de 1960, con el príncipe Sihanouk presidiendo ahora como un déspota encantador y benévolo. , tratando a sus ciudadanos como niños devotos.

Al mismo tiempo, encarcelaba y, a veces, ejecutaba a oponentes o llevaba a otros, en particular al líder comunista Solath Sar, que se convertiría en Pol Pot, al exilio y alimentaba el descontento que alimentó la creciente oposición política y finalmente la insurrección armada.

Las historias sobre la extravagancia del rey Sihanouk se convirtieron en un elemento básico del circuito diplomático, especialmente cuando se dirigió a sus primeros amores: la música y el cine. Entretuvo a los invitados en sus fiestas exclusivas con su saxofón y se embarcó en una carrera cinematográfica, produciendo finalmente 19 películas de las que fue director, productor, guionista, compositor y, a menudo, protagonista.

Todo el tiempo fue jefe de estado de un país cada vez más apretado por la guerra de Vietnam. Ocupó su lugar como uno de los líderes del movimiento no alineado de naciones recientemente independientes, entre ellas Egipto e India, con la esperanza de salir de la pobreza y evitar tomar partido en la guerra fría. Sin embargo, también aceptó la mano extendida de China, que estaba convencida de que Estados Unidos representaba una amenaza militar para sus fronteras.

Cristalizando las esperanzas de Camboya de evitar enredos fue un discurso en 1966 del presidente francés, Charles de Gaulle, en Phnom Penh pidiendo el fin de la guerra de Vietnam y la neutralidad de Indochina. Le rindió al rey Sihanouk el máximo cumplido al decir que Camboya y Francia eran iguales, con "una historia cargada de gloria y dolor, una cultura y un arte ejemplares, y una tierra fértil con fronteras vulnerables". Pero la guerra cruzaría la frontera de Camboya.

Con la aquiescencia del rey Sihanouk, los comunistas vietnamitas utilizaron Camboya para su logística. Cuando los santuarios vietnamitas se expandieron, solo objetó levemente el bombardeo secreto de Estados Unidos sobre ellos. Esa campaña de bombardeos se citó más tarde en los artículos de juicio político redactados, pero nunca se usó contra el presidente Richard M. Nixon.

A pesar del creciente malestar en Camboya, el rey Sihanouk no estaba preparado para su derrocamiento en 1970 por el príncipe Sirik Matak, un primo, y el general Lon Nol. Con el apoyo de Estados Unidos, el nuevo gobierno permitió de inmediato que las tropas estadounidenses invadieran Camboya desde Vietnam.

La invasión provocó protestas en todo el mundo, incluidas las de la Universidad Estatal de Kent en Ohio, donde los guardias nacionales mataron a cuatro estudiantes. Después de su derrocamiento, el rey Sihanouk huyó a Beijing, donde los líderes chinos lo persuadieron de unir fuerzas con el Khmer Rouge de Pol Pot, el grupo de comunistas camboyanos que había estado tratando de derrocarlo desde los años 60.

Aunque el rey Sihanouk había perseguido agresivamente a los jemeres rojos, deteniéndolos y a menudo torturándolos, la traición de los golpistas le dolió tanto que aceptó encabezar su resistencia. Su nombre y su aparición en películas y folletos de propaganda ayudaron a los comunistas a reclutar campesinos en Camboya y dieron respetabilidad a su causa en los círculos diplomáticos. Al final, el rey Sihanouk ayudó a llevar Pol Pot al poder.

El Khmer Rouge ganó en 1975 e inmediatamente comenzó un reinado de terror. A los camboyanos se les ordenó salir de los pueblos y ciudades y se les envió a agotadores campos de trabajo y granjas en el campo. Camboya quedó aislada del resto del mundo. La sociedad fue destruida, con todas las religiones y profesiones prohibidas.

Fueron asesinados intelectuales, monjes y cualquier persona considerada enemiga política. Decenas de miles de personas murieron de enfermedades tratables, exceso de trabajo o inanición.

El rey Sihanouk fue el presidente titular durante el primer año del gobierno de los Jemeres Rojos. Dijo que había dimitido un año después y fue puesto bajo arresto domiciliario con su consorte, la princesa Monique, en uno de los palacios. Allí escuchó las noticias del mundo en una radio y, dijo, en ocasiones quiso suicidarse.

Fue rescatado cuando los vietnamitas invadieron Camboya y derrocaron a los jemeres rojos en 1979. Pero en lugar de volverse contra Pol Pot, el rey Sihanouk fue a las Naciones Unidas y lo defendió, diciendo que el enemigo del país era Vietnam.

Durante los siguientes 12 años, el rey Sihanouk brindó una hoja de parra de respetabilidad a los jemeres rojos, ya que ellos y varios grupos no comunistas intentaron desalojar a Vietnam de Camboya en nombre de la liberación nacional. Estados Unidos, China y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático apoyaron al rey Sihanouk, quien maniobró para desempeñar un papel fundamental en las negociaciones finales. Alineados contra él, los Khmer Rouge y el resto de la resistencia eran Vietnam, la Unión Soviética y el Sr. Hun Sen, quien entonces era el jefe del gobierno camboyano establecido bajo la ocupación vietnamita.

Con el fin de la guerra fría, Camboya dejó de ser rehén de la política de las grandes potencias. Las Naciones Unidas negociaron un arreglo a la guerra en 1991, y dos años después se llevaron a cabo elecciones nacionales. El rey Sihanouk regresó a Phnom Penh con una atronadora bienvenida, alentándolo a creer que podría convertirse en un poderoso jefe de estado una vez más. Pero otros políticos camboyanos, incluidos sus propios hijos, no querían que volviera a tener el control.

Un partido dirigido por el príncipe Norodom Ranariddh ganó las elecciones. El partido del Sr. Hun Sen quedó en segundo lugar y los Jemeres Rojos boicotearon las elecciones. Furiosos por haber perdido, el Sr. Hun Sen y sus sustitutos amenazaron con reavivar la guerra. El rey Sihanouk intervino y persuadió a las Naciones Unidas para que crearan el cargo de coprimer ministro del Sr. Hun Sen, anulando efectivamente la victoria de su hijo. Sin embargo, el rey Sihanouk volvió al trono y se convirtió en rey-padre por el resto de su vida.

Castigado, mantuvo que había estado por encima de la refriega en todo momento, intentando duplicar el papel de unificador nacional desempeñado por el rey Bhumibol Adulyadej en la vecina Tailandia.

Pero en su mayor parte, el rey Sihanouk se puso del lado del Sr. Hun Sen, su hijo político. Hacia el final de su vida, el rey redujo su otrora agitado programa de viajes y rara vez se aventuraba fuera de Asia. Beijing, donde el gobierno chino le mantenía una villa, era su destino más frecuente.

Michael Leifer, el experto en el sudeste asiático y profesor de la London School of Economics que murió en 2001, escribió que "el poderoso mito de Sihanouk contribuyó a que el pueblo de Camboya y la comunidad internacional" recurrieran repetidamente a él "como la fuente de la unidad nacional". . "

Añadió: “El historial del hombre, sin embargo, sugeriría una mayor facilidad para reinar que para gobernar. Se ha sentido más a gusto con la pompa y las circunstancias del gobierno que con sus buenas prácticas ".


El legado de 50 años

Hace 50 años, el 18 de marzo de 1970, el príncipe Norodom Sihanouk de Camboya fue derrocado en lo que se considera un golpe de estado incruento por parte del general militar Lon Nol. Los trágicos acontecimientos que ocurrieron en Camboya en la década siguiente darían forma al Reino durante generaciones, con los efectos aún visibles hasta el día de hoy.

Palabras de Samantha McCabe y Andrew Haffner

El 18 de marzo de 2020 se cumplen 50 años del día en que el príncipe Norodom Sihanouk fue destituido oficialmente de su cargo como jefe de estado de Camboya, desplazado por su ex primer ministro y general militar Lon Nol en lo que se conoce en la memoria popular como un gobierno respaldado por Estados Unidos. golpe de Estado.

Posiblemente el acto más importante de Camboya en la historia del siglo XX, el arco básico de eventos que siguieron en la década posterior al derrocamiento de 1970 se ha vuelto bien conocido para la mayoría. Pero el legado de este cambio de liderazgo todavía se está desarrollando hasta el día de hoy, con su conexión total con el panorama político actual de Camboya visto en sutiles paralelos en términos de contexto y liderazgo.

El historiador francés Henri Locard es consciente de que su narrativa de este cambio trascendental en la política del país es contraria a las opiniones de otros expertos, e incluso de Wikipedia, pero afirma que los eventos del 18 de marzo de 1970 no deben calificarse de golpe.

Locard, que ha estado entrando y saliendo del Reino desde principios de la década de 1960, y ahora es profesor en el departamento de historia de la Universidad Real de Phnom Penh, ha argumentado durante mucho tiempo que varios factores descalifican la toma de posesión de Nol de ese estatus en particular.

"Si dices que es un golpe de estado, tiene consecuencias dramáticas", dijo Locard. "Significa que los Khmer Rouge eran los poseedores legales del poder desde 1975 [porque derrocaron a un gobierno ilegítimo de Lon Nol], y son reconocidos por las Naciones Unidas hasta 1990. Lo cual es absolutamente absurdo".

Después de su expulsión del gobierno, Sihanouk, en el exilio en Beijing, declaró su apoyo al naciente Khmer Rouge, entonces todavía una insurgencia comunista en el norte rural del Reino. Al hacer esto, se convirtió en jefe de un gobierno en el exilio respaldado por China.

De vuelta en Camboya, Nol formó la República Khmer, un estado militar cada vez más autoritario dedicado a detener a los comunistas y solidificar el gobierno nacionalista en medio del choque de poderes que se desarrolla en el vecino Vietnam entre el Norte y el Sur.

Hoy en día, mucha gente ve el golpe de estado de la década de 1970 como el punto en el que todo empezó a salir mal.

Sebastian Strangio, autor de Camboya de Hun Sen

La joven república resultó infructuosa en ambos frentes. Cinco años después de derrocar a Sihanouk, el propio Nol se vio obligado a huir del país antes de que una oleada de soldados del Khmer Rouge entrara en Phnom Penh en abril de 1975. De 1975 a 1979, el país se vio sumido en su pesadilla nacional, y para cuando el Khmer Rouge fue a su vez expulsado del poder en enero de 1979 por las tropas vietnamitas, se estima que entre 1,5 y 2 millones de personas habían muerto en lo que entonces era Kampuchea Democrática.

Pero a diferencia de la conquista militar del Khmer Rouge, argumenta Locard, el ascenso al poder de Lon Nol fue constitucionalmente sólido.

Sihanouk había sido rey de Camboya desde 1941 hasta 1955, momento en el que abdicó el trono a su padre, Norodom Suramarit, para servir en la política como un semi-civil. Por lo tanto, Locard apunta a una enmienda constitucional, aprobada por la Asamblea Nacional de Camboya después de la muerte de Suramarit en 1960 y respaldada por Sihanouk, que permitió que se eligiera a otra persona como líder del país si no había un sucesor claro para el rey.

Si bien hubo otros posibles sucesores alineados cuando Sihanouk dejó el poder en 1970, incluido el hijo mayor del ex rey Sisowath Monivong, la enmienda anterior se utilizó para justificar el nuevo cargo de Lon Nol como jefe de estado. En segundo lugar, aunque siguió una abrumadora cantidad de violencia en los años posteriores, el cambio de poder de 1970 no estuvo marcado por un derramamiento de sangre y, de hecho, fue el resultado de una votación unánime en la Asamblea Nacional para destituir a Sihanouk el 18 de marzo de 1970.

Independientemente de la etiqueta que se le haya dado a lo que sucedió en 1970, puso en marcha una serie de eventos que han definido la Camboya actual.

Por lo que vale, Sebastian Strangio, autor de Historia política Camboya de Hun Sen, acepta la descripción del reemplazo de Sihanouk como un golpe, y agrega que la agitación allanó el camino para un largo declive en la locura de los años del Khmer Rouge.

“Hoy en día, mucha gente ve el golpe de estado de la década de 1970 como el punto en el que todo empezó a salir mal”, dijo Strangio. "Es el punto en el que la política de unidad que Sihanouk trató de mantener se derrumbó en un período de confrontación".

Los años de Sihanouk se consideran a menudo como una "era dorada" para Camboya, cuando el país recién independizado experimentó un florecimiento en las artes, muchas de las cuales fueron financiadas por el propio rey. Pero su gobierno también estaba bajo un sistema de partido único dominado por el Sangkum, su movimiento de coalición de amplia base.

Strangio describió el control del poder de Sihanouk como un "acto de equilibrio precario" que utilizó el patrocinio, la intimidación y la violencia abierta para mantener una paz cada vez más inestable entre ideologías políticas muy diferentes de derecha e izquierda.

El príncipe Norodom Sihanouk (c) y Hun Sen se dan la mano mientras viajan en una caravana desde el aeropuerto de Phnom Penh tras la llegada del Príncipe & # 8217 después de 13 años de exilio el 14 de noviembre de 1991. Foto: Dominique Faget / AFP

Más allá de las tensiones internas entre facciones opuestas, el derrocamiento de Sihanouk también se produjo en un momento en que las placas tectónicas de la geopolítica chocaban en el sudeste asiático. La guerra en Vietnam se estaba extendiendo por la frontera bajo la vigilancia de Sihanouk, y gran parte de la clase alta educada de Camboya ya se había sentido frustrada con la deferencia percibida hacia China mostrada por su jefe de estado.

“Sihanouk estaba a los pies de Mao”, argumentó Locard. "A toda la élite camboyana no le gustó eso en absoluto".

Cuando Sihanouk partió hacia Francia en enero de 1970, antes de la adquisición, viajó sin compañía al aeropuerto, una rareza para la realeza. Se instaló en una modesta villa francesa, muy lejos del lujoso estilo de vida al que estaba acostumbrado, en el proceso de darse cuenta de que estaba “yendo por el camino equivocado con la revolución cultural” en Camboya, como Locard describe su exagerado énfasis en los asuntos chinos.

Cuando una delegación camboyana viajó para visitarlo en Francia, se negó siquiera a verlos, lanzando amenazas hasta que abandonaron el país.

Puedo decirte que cuando estuve aquí a mediados de los 60, es exactamente la misma imagen que la de hoy con Hun Sen

Henri Locard, un historiador radicado en Camboya

Locard estaba en Camboya en ese momento y da testimonio del aire palpable de frustración entre muchas personas.

“No solo por lo que leí sino por mi experiencia, la situación era que Sihanouk se había vuelto muy impopular entre la élite”, dijo Locard. "[Pero] todavía era muy popular en el campo".

En la actual Camboya, Hun Sen ha recibido bastantes críticas, muchas de ellas de camboyanos educados de clase alta, diásporas y expatriados por propensiones pro-China similares, que se hicieron aún más cristalinas por su respuesta al coronavirus, durante las cuales se negó a paralizar los vuelos y el comercio entre Camboya y Beijing en su brote.

Esta postura pro China ha aportado un valor económico significativo a Camboya durante la última década, ya que China sigue siendo la mayor fuente de inversión extranjera directa del país: un total asombroso de casi 3.600 millones de dólares en 2018. Pero ha tenido un costo, sesgando las percepciones de El gobierno de Hun Sen tanto dentro del país como en el escenario internacional.

"Puedo decirles que desde cuando estuve aquí a mediados de los 60, es exactamente la misma imagen que hoy con Hun Sen", dijo Locard, explicando que la élite educada tiene un resentimiento similar por la creciente dependencia de una potencia extranjera.

Strangio también se apresura a comparar a los líderes camboyanos del pasado y del presente. En el pasado, trazó paralelismos entre Hun Sen y Sihanouk, a saber, en el método de "gobernar con patrocinio, personalidad, uso de la dirección pública", además de una cierta propensión al gobierno de partido único respaldado por la amenaza, ya sea silenciosa o explícita. - de violencia.

Si Hun Sen siguiera un patrón de reglas establecido mucho antes que él, sigue Strangio, tendría sentido que estudiara cuidadosamente las lecciones impartidas por sus predecesores.

El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Roland Dumas (C), une las manos de Hun Sen (R) y el Príncipe Norodom Sihanouk (L) antes del inicio de las conversaciones de paz en La Celle-Saint-Cloud, París, el 24 de julio de 1989. Foto: AFP

"En cierto modo, esto funciona en la política contemporánea como un recordatorio de lo que puede salir mal", dijo Strangio sobre el estudio de caso de Lon Nol.

Agregó que, dada su relevancia tanto en el ciclo histórico de la gobernanza camboyana como como un posible catalizador de los años del Khmer Rouge, el evento es utilizado como una herramienta retórica por el gobierno actual que “mira hacia atrás al golpe como el punto en el que el país entró en el abismo ”.

El autor dijo que esto es útil para el establecimiento político, para recurrir a la historia de Camboya cargada de potencial de violencia y catástrofe como una advertencia contra cualquier transición política en la actualidad.

Si bien se remitió a Locard en cuestiones de argumento histórico, Strangio no creía necesariamente que la definición de si era un golpe o no importaba tanto.

Independientemente del procedimiento parlamentario utilizado para destituir a Sihanouk, la agitación causada por su salida repentina, y significativamente su llamado público a la resistencia y el respaldo de la insurgencia comunista, impulsó el impulso del Khmer Rouge que cambió para siempre el curso de la historia de Camboya.

"Independientemente de cómo se llame, si miramos sus efectos [el derrocamiento de Sihanouk] como un evento político, no cambia nada", dijo.

“La forma en que el gobierno de Hun Sen lo ve, la destitución de [Sihanouk] de su cargo, el cambio de régimen, por así decirlo, precipitó todas las cosas horribles que siguieron. Si esas cosas habrían sucedido de cualquier manera es algo que es imposible de saber ".


El legado de Sihanouk

Nadie en la historia moderna del sudeste asiático ha tenido un efecto tan continuo y duradero en la política de su país como el difunto rey padre Norodom Sihanouk de Camboya. Su incineración el 4 de febrero en Phnom Penh puso fin a una carrera que se remontaba a su coronación el 3 de mayo de 1941. Desde entonces, de una forma u otra: rey, primer ministro, jefe de gobierno en el exilio, líder guerrillero, rey de nuevo y finalmente, el Rey Padre, después de abdicar por segunda vez, Sihanouk superó la política camboyana.

La cremación de Sihanouk fue un asunto extraordinariamente lujoso. Los rumores que circulaban en Phnom Penh informaron que el actual hombre fuerte de Camboya, Hun Sen, estaba "conmocionado" por la efusión espontánea de dolor de los cientos de miles de camboyanos comunes que se alinearon en la ruta procesional cuando el cuerpo de Sihanouk fue devuelto de China, y concluyó que su El gobierno obtendría la aprobación popular dándole al Rey Padre una despedida real correcta. Ya sea que esto sea cierto o no, la orden de Hun Sen de realizar una cremación real a gran escala envió a funcionarios a rastrear los archivos para averiguar los procedimientos adecuados. Así, toda la ceremonia se convirtió en una ocasión para restaurar y celebrar la cultura tradicional jemer. No se escatimaron gastos en la construcción del Phra Meru central de cinco pisos (dentro del cual se quemó el cuerpo) junto con los jardines, pabellones, claustros y muros circundantes, todos los cuales eventualmente serán desmantelados.

Todas las calles que convergen en el lugar de la cremación junto al palacio fueron bloqueadas y la gente se mantuvo bien alejada. Pero cuando los invitados VIP se marcharon en su flota de automóviles y cayó la noche, las barreras se apartaron y la multitud entró en el espacio abierto frente al palacio para hacer ofrendas de flores, quemar incienso, orar o simplemente sentarse en silencio en grupos recordando ... ¿Qué? ¿Qué representó Sihanouk para los camboyanos comunes y corrientes? A juzgar por las imágenes documentales que se muestran repetidamente en los canales de televisión de Camboya, los grandes logros de Sihanouk fueron obtener la independencia de Francia en 1953 e instituir un programa de construcción en la década de 1960 que convirtió Phnom Penh en una ciudad moderna. Pero seguramente había más que eso en las mentes de aquellos que lloraron su fallecimiento.

Para aquellos en sus 70, los años de Sihanouk se recuerdan principalmente como una era de paz y prosperidad antes de que la guerra y la revolución destrozaran al país. De forma idealizada, los supervivientes han transmitido esta versión de la historia a las generaciones sucesivas, una versión reforzada por los horrores de la década de la guerra civil y la tiranía del Khmer Rouge que siguió a la destitución de Sihanouk del poder en 1970. Para algunos, el resurgimiento de la monarquía bajo los auspicios de las Naciones Unidas en 1993 y el regreso de Sihanouk al trono fue un símbolo poderoso, junto con el resurgimiento del budismo Theravada, de la supervivencia de la cultura y la sociedad camboyanas frente a una terrible adversidad.

La mayoría de los camboyanos conocen y están orgullosos de su herencia angkoreana. Aquellos con una educación incluso limitada conocen los nombres de uno o dos de sus grandes reyes, aunque poco más. Como su descendiente directo, Sihanouk los conectó con un pasado glorioso que ancla la identidad camboyana en el presente. Incluso los jemeres rojos colocaron el contorno de Angkor Wat en su bandera nacional. Para cada camboyano, es la persona de Sihanouk quien representó a la monarquía, incluso después de que le cedió el trono a su hijo, Norodom Sihamoni, tal como continuó haciendo después de que colocó a su padre en el trono en 1955. Porque la abdicación es una condición constitucional acto que en la cosmovisión Theravada de ninguna manera disminuye la reserva de mérito que aseguró el nacimiento real en primer lugar. De hecho, puede aumentar el mérito, como por ejemplo, cuando un rey renuncia para convertirse en monje. La evidente compasión de Sihanouk por su pueblo y su preocupación por su bienestar se sumaron a la reserva de su mérito a los ojos de su pueblo. El respeto ofrecido a Sihanouk por los camboyanos ordinarios fue por su mérito acumulado, que creen que asegura el renacimiento directamente en uno de los cielos budistas. Su base, por tanto, es idéntica al respeto mostrado por los monjes y monjas.

La pregunta que se ha hecho con más frecuencia con el fallecimiento de Sihanouk ha sido ¿dónde deja esto a la monarquía camboyana? Bueno, ya veremos, aunque en la actualidad la institución no parece estar amenazada. Pero si no podemos mirar hacia el futuro, podemos mirar hacia el pasado. Por tanto, la pregunta más interesante se refiere al legado histórico de Sihanouk. ¿Qué le han legado a su país sus años en la política?

Entre su coronación en 1941 y su derrocamiento en 1970, Sihanouk tomó dos decisiones que fueron cruciales no solo para su carrera personal, sino también para la historia de Camboya. Éstas fueron su decisión de asumir el liderazgo en la lucha de Camboya por la independencia de Francia y su decisión de abdicar para asumir el liderazgo político del país. El primero de ellos ha sido ampliamente aclamado tanto por los camboyanos como por los historiadores, pero su célebre resultado exacerbó dos debilidades persistentes en el carácter de Sihanouk: su ansia de adulación y su convicción de que solo él tenía la previsión, la sabiduría y, sí, la semidivina. poder que viene con la posesión de un gran mérito, para orientar y desarrollar (modernizar) su país. Yet Cambodia would still have obtained independence from France without Sihanouk’s dramatic exodus to Angkor, though it is true that Sihanouk’s actions took the wind out of the sails of the so-called Khmer Vietminh, enabling Cambodia at Geneva in 1954 to escape division into separate areas of control for government and insurgent forces (as in Laos).

Sihanouk’s abdication and creation of his own political movement, the Sangkum Reastr Niyum , had by contrast a much more baleful effect on modern Cambodian history. Sihanouk had already shown himself to be no friend of democracy when in 1952, with French collusion he dismissed the popularly elected Democratic Party government, and jailed several DP leaders without trial. Those leaders were French-educated. For all their squabbles they admired French democracy. Sihanouk disliked the DP because it aimed to make Cambodia a constitutional monarchy, which would have relegated him to a largely ceremonial position. Parties further to the left were overtly republican, but particularly after 1953 they attracted limited popular support. Immediately upon independence Sihanouk could have used his considerable influence and stature to support multi-party democratic government. Instead he sought personal power.

The Sangkum masqueraded as a political party, but in reality it was an entirely different animal. Sihanouk built the Sangkum as a royal patronage network whose lofty purpose was to unify the country, but whose modus operandi was to eliminate all political opposition, or drive it underground, while concentrating power in the hands of Sihanouk as legitimate, if ex, king. The structure of the Sangkum derived from the ‘mandala’ model of the kings of Angkor, whose power rested on the loyalty of regional rulers and court officials, given in return for favours ascribed to the beneficence of the king in the form of delegated administrative authority and status. Educated urban Cambodians flocked to join the Sangkum to facilitate access to such benefits as government employment and contracts, entry to top schools and universities for their children, overseas scholarships, and useful contacts with government officials. Peasants supported the Sangkum because it was led by their meritorious king, though they got little in return.

As a political movement the Sangkum was remarkably successful. Elections were still held, but became formalities in which the Sangkum won up to 85 per cent of the vote. Such a degree of popular support fed Sihanouk’s craving for adulation and reinforced his conviction that his leadership was indispensable for the future of his country. If Sihanouk had a motto at this time, it surely was “Cambodge, c’est moi!” What was less apparent was that in establishing the Sangkum as a royal patronage network centred on himself, Sihanouk had sealed off the tiny window of opportunity that existed to create a modern democratic political order in Cambodia. Instead the Sangkum drew upon traditional Cambodian political culture to provide a model of how to concentrate and exercise political power.

Perhaps that small window of opportunity to create a democratic system in Cambodia that Sihanouk slammed shut in 1955 never really existed. Perhaps if political parties had been permitted freely to contest elections they would sooner or later have degenerated into rival patronage networks. What is certain, however, is that the very success of the Sangkum as a patronage network centred on Sihanouk as leader destroyed any possibility of instituting an alternative political order. All subsequent Cambodian leaders have applied the Sangkum model in consolidating their power.

Sihanouk used the power he gained from leadership of the Sangkum to pursue his vision for his country. That vision was of a modern Cambodia, proudly taking its place among the nations of the world. The symbols of that modernity were concentrated, however, almost entirely in Phnom Penh. Sihanouk set out to create a capital he could proudly display to international delegations and visiting heads of state. In this too he was following in the footsteps of Angkorean kings, particularly his favourite role model Jayavarman VII, who built the last great city of Angkor Thom. The boulevards, monuments, government buildings, universities, theatres and sports stadium that he built remain impressive architectural achievements for which Sihanouk will long be remembered.

Two other areas Sihanouk promoted were education and the arts. Phnom Penh came to boast seven universities, devoted to separate disciplines (medicine, law, fine arts, etc.), and a number of good secondary schools. Primary education came much lower on his list of priorities. Sihanouk had genuine compassion for the peasant families he rather disparagingly called his ‘children’, especially compared to subsequent Cambodian rulers, but did little to provide them with opportunities for economic or social advancement. Economic development was tied to government. The Sangkhum system did not promote entrepreneurship, but rather dependency on opportunities provided by working political connections.

Ironically, in the end it was the failure of tertiary education that was in large part responsible for Sihanouk’s political demise. Urban supporters of the Sangkum expected admission to universities for their children, irrespective of their abilities – and expected them to be awarded degrees. Standards fell as a result, and universities turned out graduates of poor quality in numbers too large to employ in government jobs. Avenues for advancement for the bright and ambitious were limited by the employment of the children of the politically well-connected. As popular dissatisfaction grew, Sihanouk turned to film making and the arts. For Sihanouk these were another arena to showcase Cambodian modernity, but in the process he took his eye off the political main game, and was destroyed by the weakness that makes all patronage systems inherently unstable – which is the ability of clients to shift their allegiance to another patron.

Sihanouk has been much lauded for his efforts to shield Cambodia from the war in Vietnam – and rightly so. But his commitment to neutrality and his activism within the non-aligned movement were not sufficient of themselves to insulate Cambodia from all repercussions of the Cold War – and Sihanouk knew it. So he used every means at his disposal: the media, open threats and denunciations, and secret agreements of the kind with Hanoi that guaranteed Cambodia’s borders and kept the Khmer Rouge on a leash in return for infiltration rights for Vietnamese guerrillas through Cambodian territory. At the same time his suspicion of the intentions of the Vietnamese communist regime, which he rightly believed would win the war, led him to build close relations with China as the only power with the capacity to keep Vietnam in check.

As a strategy this was remarkably perspicacious: Sihanouk foresaw likely developments in Indochina more clearly than anyone in Washington. This led him, however, to pursue a left-leaning neutrality that eventually led to a rift with the United States that deprived Cambodia of considerable US aid. This was an avoidable error on Sihanouk’s part. Neutrality works best when it is balanced, thus ensuring a competitive flow of aid from both sides. Breaking relations with Washington reinforced Sihanouk’s credentials in Beijing, but it deprived him of a significant source of projects and funds with which to ‘oil’ the Sangkum patronage network. The lack was felt most severely in the military. It would have required astute diplomacy to keep American aid flowing while currying favour with China. But it was not impossible, even under the prevailing circumstances. Relations were re-established after four years in 1969, but the damage had been done, and was an additional factor behind Sihanouk’s overthrow.

Sihanouk’s gravest error of judgment came in 1970 when he angrily responded to his removal from power by calling upon the people of Cambodia to join with the Khmer Rouge to overthrow those who had deposed him. Sihanouk acted out of hurt pride, and his egotistical belief that he alone could lead Cambodia. So blinded, he misread the situation that was unfolding, and entirely failed to understand how his action would affect his people. With Sihanouk removed, his tacit agreement with North Vietnam collapsed. Hanoi not only unleashed the Khmer Rouge, but poured in support for the insurgency – just as Sihanouk’s call to arms massively increased recruitment to the revolutionary cause.

Did Sihanouk really think that from exile in Beijing he could control the course of events in Cambodia? If so, he was delusional. Despite his friendly relations with Chinese leaders, he had always distrusted and repressed the revolutionary left inside Cambodia. Was he so ill-informed that he only realised the true nature of the Khmer Rouge once he returned to Cambodia to become their prisoner at the end of 1975? His resignation in April 1976 as titular head of what was by then the KR regime left him under palace arrest and vulnerable. That he survived the KR years was thanks to his Chinese friends.

The Vietnamese invasion that overthrew the Khmer Rouge at the end of 1979 realised Sihanouk’s worst fears: Cambodia effectively became part of an Indochinese union dominated by Vietnam. This time backed by an unholy de facto alliance between the US, ASEAN and China, Sihanouk once again found himself in coalition with the Khmer Rouge – though this time leading his own separate guerrilla force. There was no alternative, as he explained to journalists in his engaging trademark way, with Gallic shrug, upturned palms, and perplexed expression, plaintively asking: “What could Sihanouk do?”

When Vietnamese forces finally withdrew a decade later, and the United Nations moved in, Sihanouk found himself in the position he had so determinedly refused to accept forty years before: that of constitutional monarch. But democracy in the new Kingdom of Cambodia was almost bound to fail. To begin with there was no precedent. No-one except perhaps Sihanouk himself remembered that brief period of democratic government installed under the French that the Sangkum had effectively destroyed. After Sihanouk had been overthrown, Cambodia had had one military and two single-party governments, all of which concentrated power at the apex of a hierarchical organisation that brooked no political opposition. A combination of coercion and fear kept members in line and loyal to the leadership.

From the point of view of Hun Sen and his Cambodian People’s Party (CPP), the imposition of multi-party democracy in 1993 threatened their hold on power. The election result giving a narrow victory to Prince Ranarridh’s FUNCINPEC Party was perceived not as an expression of the hopes and desires of the Cambodian people, but as a call to political struggle. The CPP response was not to formulate more appealing policies, but to extend the tentacles of its social power. And its model of how this should be done was the Sangkum. The CCP set out to build a patronage network that would draw in clients through the lure of promised benefits for them and their extended families. But for this strategy to work the Party needed the wherewithal to buy client loyalty. At the same time FUNCINPEC was building its own rival patronage network, also modelled on the Sangkum, though Ranarridh was no Sihanouk. Real political competition, therefore, was not for votes, but for control over resources – in the form not only of exploitable natural resources such as timber and minerals, but also government revenues and the perks associated with foreign aid. The outcome over time was pervasive corruption – and victory for the CPP.

The CCP is not organised as and does not function as a Marxist party modelled on the Chinese or Vietnamese communist parties. Its exemplar is the Sangkum. Hun Sen does not exercise power as Chinese or Vietnamese leaders do, by virtue of the offices they hold within their respective parties, but because of his position at the apex of a vast patronage network. Hun Sen will not be deposed by a vote at a CCP congress. The only way he could lose power is through the erosion of client loyalty and their ultimate defection to alternative patrons – just as happened to Sihanouk.

Hun Sen has been the most successful Cambodian political leader over the last twenty years in large part because he modelled himself closely on Sihanouk, even down to how he comports himself in public. Sihanouk owed his political status to his birth and his achievement of independence from France Hun Sen can only advert to his role in freeing Cambodia from the Khmer Rouge through alliance with Vietnam. He has therefore had to rely more on greasing the strings of patronage. This is why it took so long to pass an anti-corruption law, which is in any case ineffective. It was passed to ensure the continuation of foreign aid (so avoiding Sihanouk’s mistake), which is necessary if revenue is to be freed up for patronage. The patronage network that keeps Hun Sen in power has produced massive maldistribution of wealth, most of which has been concentrated in Phnom Penh, plus a few regional centres like Siem Reap. Few resources have trickled out to rural areas, not even for basic health care or primary education, because too much revenue gets siphoned off into private pockets.

This is unlikely to change while Hun Sen maintains his patronage network in place. Like the monarchy (or North Korea), Hun Sen reportedly wants his position to become hereditary, to be handed on to one of his sons. This makes even more evident the extent to which Hun Sen has taken Sihanouk and the Sangkum as his political paradigms. Sihanouk’s lasting legacy, one can only conclude, has been the system of government Cambodia currently enjoys.


Norodom Sihanouk

Norodom Sihanouk (1922-2012) was a pivotal figure in Cambodia during and after the Vietnam War. At various times he served as Cambodia’s king, head of state and elected prime minister.

A descendant of the Angkor emperors, Sihanouk was born Prince Norodom in Phnom Penh in October 1922. Like others of the Indochinese elite, he received a French education, first in Phnom Penh and later in Saigon and Paris.

Sihanouk became king in 1941 after the death of his grandfather King Monivong. The French colonial regime believed that Sihanouk, like his predecessors, would be easy to manipulate. Instead, he proved a cunning political operator who facilitated greater autonomy and set Cambodia on the path to independence.

Sihanouk was an intelligent and charismatic figure given to egotism, high living and womanising. He was fond of Western culture, particularly film and music, and occasionally sang Elvis Presley ballads at state dinners.

Sihanouk wanted a free and independent Cambodia. He was a political progressive who sought social and economic reforms to benefit his people. Under Sihanouk’s leadership, Cambodia was granted independence from France in 1953. In 1955, Sihanouk took the unprecedented step of abdicating the throne and standing for election as the country’s prime minister. Sihanouk won this election comfortably, a measure of his enormous popularity with the Cambodian people.

As the nation’s democratic leader, Sihanouk decided that his first priority was to keep Cambodia at peace and prevent it from being drawn into the quagmire of Cold War politics and conflict.

Sihanouk’s attempts to maintain peace were thwarted by the activities of the Viet Cong and North Vietnamese Army (NVA), both of whom used Cambodia’s eastern provinces for training, respite and supply dumps. This focused American attention on Cambodia and its leader.

Sihanouk had a problematic relationship with the United States. Washington had given only lukewarm support to Cambodian independence. Between 1955 and 1963 Cambodia received almost $US500 million in US economic and military aid, while the CIA actively supported Sihanouk’s rivals. Fed up with American pressure and meddling, Sihanouk refused further American aid in late 1963, and in April 1965 he cut diplomatic ties with Washington. This move caused friction between Sihanouk and Cambodia’s conservatives, particularly General Lon Nol, a pro-Western military commander.

Norodom Sihanouk towards the end of his life

In March 1970, while Sihanouk was visiting China, Lon Nol seized control of the Cambodian government. From exile, Sihanouk called on Cambodians to resist the US-backed military coup. He returned to Cambodia after the Khmer Rouge victory in April 1975. Sihanouk became a captive figurehead under the Khmer Rouge. He remained under virtual house arrest in his Phnom Penh quarters, while many of his family members were executed by the Khmer Rouge.

When Vietnamese forces invaded in 1979, Sihanouk was again forced into a much longer exile, living for more than a decade in China and North Korea. He returned to Cambodia in 1991 and was restored as king and head of state in 1993. Sihanouk’s son, Norodom Ranariddh, also served as prime minister of Cambodia during the 1990s.

Sihanouk abdicated and retired from official duties in 2004 and died eight years later.


Head of Stratfor, ‘Private CIA’, Says Overthrow of Yanukovych Was ‘The Most Blatant Coup in History’

Russian President Vladimir Putin, center, looks back at US President Barack Obama, left, as they arrive with Chinese President Xi Jinping, right, at the the Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC) Summit.(Credit: AP/Pablo Martinez Monsivais)

In a December 19th interview in the Russian magazine Kommersant, George Friedman, who is the Founder and CEO of Stratfor, the ‘Shadow CIA’ firm, says of the overthrow of Ukraine’s President Viktor Yanukovych that occurred on February 22nd of 2014: “It really was the most blatant coup in history.” Perhaps he is saying this because of the videos that were uploaded to the Web which showed it to be so, but this statement by him contradicts the description that is asserted by the U.S. White House and the European Union, and the Western press, which description is that Yanukovych’s overthrow was instead just the result of the U.S. Government’s $5+ billion expense since 1991 to establish ‘democracy’ in Ukraine.

Friedman further says that “The Russian authorities can not tolerate a situation in which western armed forces will be [in Ukraine] a hundred kilometers from Kursk or Voronezh [in Russia]”, and that the goal of the U.S. is to “maintain the balance of power in Europe, helping the weaker party,” which he says is Europe. He furthermore says, “The United States considers the most dangerous potential alliance to be between Russia and Germany. This would be an alliance of German technology and capital with Russian natural and human resources.” So: the U.S. is trying to antagonize Germans against Russia. This will weaken both of them. However, that would be not a “balance of power” but an increasing imbalance of power in favor of the United States. The Russian interviewer failed to catch his inconsistency on that.

Friedman was consistent with the U.S. Government’s line that Russia is a threat to the U.S. he said: “No American president can afford to sit idly by if Russia becomes more and more influential.” He said that this is especially the case in the Middle East, and regarding Syria. But he then clarified himself, “I’m not saying that Russia’s intervention in the Syrian conflict was the cause of the Ukrainian crisis, it would be a stretch.” Regarding Ukraine, he said: “The bottom line is that the strategic interests of the United States are to prevent Russia from becoming a hegemon. And the strategic interests of Russia are not to allow the US close to its borders.” He avoided even to mention the United States as possibly being a “hegemon” itself, one which is trying, along with its NATO allies, to crush Russia for its resisting America’s hegemony – that is, global dominance by America’s aristocracy.

President Obama had something to say about this very question when speaking at West Point on May 28th and asserting (with loaded anti-Russian assumptions and false outright allegations): “Russia’s aggression toward former Soviet states unnerves capitals in Europe, while China’s economic rise and military reach worries its neighbors. From Brazil to India, rising middle classes compete with us. … The United States is and remains the one indispensable nation. That has been true for the century passed [sp.: past [[somebody at the White House didn’t even know the difference between ‘past’ and ‘passed’ and still don’t, six months afterward]] and it will be true for the century to come.” So: The U.S. President was telling West Point’s graduating cadets that the U.S. is the only hegemon and will stay that way for at least a hundred years. This was their marching-order, from the U.S President himself, their own Commander-in-Chief, representing America’s aristocracy (in this alleged ‘democracy’), for whom they will fight and kill, and, some of them, perhaps even die, or else become crippled for life.

Friedman closed by saying, “Russia will not make concessions in the Crimea, this is obvious. But I believe that it could face serious problems with supplies to the peninsula. Yet Moscow cannot retreat from some of its requirements with regard to Ukraine. It cannot be allowed that Western military appear in Ukraine. This is a nightmare in Moscow. … This is already happening, slowly but occurs. And it will be something that Russia does not accept … The US is not aiming that you need to have control over Ukraine, but that it is important that it is not controlled by Russia.” Here he was repeating his idea that America isn’t seeking to achieve advantage over Russia – that the U.S. has no hegemonic intentions, just “balance of power,” notwithstanding the Commander-in-Chief’s charge, months earlier, to his troops, for them to extend America’s hegemony another century.

He said that this overthrow in Ukraine was a coup aimed against Russia, but then he closed with this statement that Russia is hegemonic but that the U.S. is not, which contradicts it.

Apparently, Mr. Friedman was nervous about losing U.S. Government business by being too honest, but he had already been too honest about the coup, and his self-contradictions didn’t help him at all. Perhaps he believed that the vast majority of people can be fooled, as Americans were about “Saddam’s WMD” and still are about “torture aimed at finding truth,” none of which ever was true, but all of which the aristocracy wanted people to believe to be true. Their rule seems to be: Fools never learn, it’s what they are and will continue to be, no matter how often they’ve been fooled in the past. Perhaps George Friedman was relying on this rule. But why then did he say things that are true but that his paymasters say are not? Might this ‘intelligence expert’ not be intelligent after all? If so, he has fooled the U.S. Government into thinking that he is: he’s succeeded.

Here is an attempt to address the same issues that Friedman did, but without internal contradictions.

ACTUALIZAR: On 17 January 2015, the first English translation of this entire interview was posted to the Web, and it’s here .


Cambodian Civil War - Overthrow of Sihanouk (1970) - NUFK and RGNUK

From Beijing, Sihanouk proclaimed that the government in Phnom Penh was dissolved and his intention to create the Front Uni National du Kampuchea or NUFK (National United Front of Kampuchea). Sihanouk later said "I had chosen not to be with either the Americans or the communists, because I considered that there were two dangers, American imperialism and Asian communism. It was Lon Nol who obliged me to choose between them."

The North Vietnamese reacted to the political changes in Cambodia by sending Premier Phạm Văn Đồng to meet Sihanouk in China and recruit him into an alliance with the Khmer Rouge. Saloth was also contacted by the Vietnamese who now offered him whatever resources he wanted for his insurgency against the Cambodian government. Saloth and Sihanouk were actually in Beijing at the same time but the Vietnamese and Chinese leaders never informed Sihanouk of the presence of Saloth or allowed the two men to meet. Shortly after, Sihanouk issued an appeal by radio to the people of Cambodia to rise up against the government and support the Khmer Rouge. In May 1970, Saloth finally returned to Cambodia and the pace of the insurgency greatly increased. After Sihanouk showed his support for the Khmer Rouge by visiting them in the field, their ranks swelled from 6,000 to 50,000 fighters.

The prince then allied himself with the Khmer Rouge, the North Vietnamese, the Laotian Pathet Lao, and the NLF, throwing his personal prestige behind the communists. On 5 May, the actual establishment of NUFK and of the Gouvernement Royal d'Union Nationale du Kampuchea or RGNUK (Royal Government of National Union of Kampuchea), was proclaimed. Sihanouk assumed the post of head of state, appointing Penn Nouth, one of his most loyal supporters, as prime minister.

Khieu Samphan was designated deputy prime minister, minister of defense, and commander in chief of the RGNUK armed forces (though actual military operations were directed by Pol Pot). Hu Nim became minister of information, and Hou Yuon assumed multiple responsibilities as minister of the interior, communal reforms, and cooperatives. RGNUK claimed that it was not a government-in-exile since Khieu Samphan and the insurgents remained inside Cambodia. Sihanouk and his loyalists remained in China, although the prince did make a visit to the "liberated areas" of Cambodia, including Angkor Wat, in March 1973. These visits were used mainly for propaganda purposes and had no real influence on political affairs.

For Sihanouk, this proved to be a short-sighted marriage of convenience that was spurred on by his thirst for revenge against those who had betrayed him. For the Khmer Rouge, it was a means to greatly expand the appeal of their movement. Peasants, motivated by loyalty to the monarchy, gradually rallied to the NUFK cause. The personal appeal of Sihanouk, the overall better behavior of the communist troops, and widespread allied aerial bombardment facilitated recruitment. This task was made even easier for the communists after 9 October 1970, when Lon Nol abolished the loosely federalist monarchy and proclaimed the establishment of a centralized Khmer Republic.


Norodom Sihanouk dies at 89 former king of Cambodia

Former King Norodom Sihanouk of Cambodia, an unpredictable and crafty political survivor whose fortunes were entwined with U.S. military involvement in Indochina, died Monday of natural causes in Beijing, where he had undergone medical treatment, Chinese state media reported. Tenía 89 años.

Sihanouk had various forms of cancer, diabetes and hypertension and had sought medical care in China since 2004, when he abdicated in favor of his son due to old age and health problems. He died two weeks short of his 90th birthday.

“This is a great loss for Cambodia. We feel very sad. The former king was a great king who we all respect and love,” Cambodia’s Deputy Prime Minister Nhik Bun Chhay was quoted as telling the New China News Agency.

The news agency said reigning King Norodom Sihamoni, Sihanouk’s son, will fly to Beijing to retrieve the body and return it to Cambodia for a traditional funeral.

Long a symbol of Cambodian nationalism and independence, Sihanouk reigned more than he ruled. But for nearly 60 years, his name was synonymous with the tortured history of his sad land. He was, by any yardstick, one of Southeast Asia’s most colorful and legendary statesmen.

The portly Sihanouk, who had four wives and countless mistresses over his long career, was as much a hedonist as a political operative. He was vain, manipulative and whiny, his soprano voice a singsong of French and English as he uttered declarations and cut deals to play foreign powers against each other.

During the Vietnam War, Sihanouk leaned toward the Communists, anticipating their victory. He cut ties to Washington in 1965 to protest the U.S. military buildup in Vietnam but let U.S. and South Vietnamese forces conduct secret incursions into Cambodia to disrupt the supply lines that Sihanouk had allowed the Communists to set up.

Sihanouk was born Oct. 31, 1922, to Norodom Suramarit and Kossamak Nearireath. He was educated in Saigon, now called Ho Chi Minh City, and Paris, and ascended to the throne in 1941 at the age of 18, after the death of his uncle, the king. He was the handpicked choice of colonial France, which believed he would be the most malleable of the royal pretenders.

But 12 years later he went into “voluntary exile” to protest French imperialist control, creating so much international pressure that in 1953 the French government granted Cambodia the independence he sought. In 1955, Sihanouk abdicated in favor of his father to pursue political power free from royal constraints. He set up the Popular Socialist Community party, which within months had captured all the seats in the National Assembly.

Sihanouk loved center stage. He called the Cambodians “my children” and would receive virtually any commoner who wanted to complain about the price of seed or comment on an irrigation project. At night he might entertain dignitaries and diplomats at his palace with a champagne banquet and a moonlight performance of the Royal Ballet.

His guests never knew what to expect. At one banquet he grabbed the microphone, went to his knees and sang the Frank Sinatra standard “My Way.” Another time he insisted that Richard H. Solomon, a U.S. assistant secretary of State, sing “Happy Birthday” to him — which an embarrassed Solomon did. Sihanouk also made amateur films of love stories and mysteries, in which he was star, director, writer and narrator. Guests sometimes had to sit for hours watching them.

“It is like Shakespeare, n’est-ce pas? " he asked after one screening.

Sihanouk spent much of the 1960s trying to maintain Cambodia’s neutrality, and his desire to keep his country out of the Indochina conflict set him on a collision course with U.S. officials, who often were publicly disdainful of him. One ambassador, Robert McClintock, while opening a U.S.-sponsored maternity clinic, turned to the prince at the ceremony and said, “This should particularly interest you as a great one-man manufacturer of babies.”

Sihanouk would regret his 1965 decision to sever diplomatic ties with the United States. Without U.S. aid, the Cambodian economy rapidly deteriorated, sowing seeds of political instability. To compensate and gain leverage with Washington, he turned to Beijing. Chinese Premier Chou En-lai visited Cambodia in 1968 while the Vietnam War raged across the border.

By then, Cambodia had become a major staging area for North Vietnamese troops. In 1969, President Nixon ordered secret B-52 airstrikes against the Communist camps and supply lines. The next year, on April 30, U.S.-led allied forces began overt incursions into Cambodia, drawing the kingdom into the war and fueling antiwar protests in the United States.

Sihanouk, who ruled as an autocrat, crushing dissent and closing newspapers, was on a trip to Moscow in 1970 when he was overthrown by his U.S.-backed minister of defense, Lon Nol. Sihanouk, who firmly believed that Washington had masterminded the coup, went to Beijing in exile after he was sentenced to death in absentia by Lon Nol’s regime. The Chinese treated Sihanouk royally, providing a mansion, nine servants and a $300,000-a-year allowance.

In Beijing, Sihanouk aligned himself with Pol Pot’s Khmer Rouge, who were fighting to overthrow Lon Nol. Sihanouk was not comfortable with the relationship but wanted to keep his name at the forefront of Cambodian affairs. In a visit to the United Nations with Khmer Rouge officials, Sihanouk tried to pass a message appealing for help to an FBI agent in a New York elevator. The agent, mistakenly thinking he was being tipped, wouldn’t take the note.

Sihanouk returned to Phnom Penh in 1975, after the Khmer Rouge’s peasant army had taken control of Cambodia. But the prince and his wife, Monique, were placed under house arrest in his palace by Pol Pot. Only personal intervention by Chou, the Chinese premier, saved them from execution, diplomats said.

Between 1975 and 1979, when Pol Pot was overthrown by invading Vietnamese troops, the Khmer Rouge killed more than 1 million people, including 14 members of Sihanouk’s family. In 1979, the Chinese evacuated Sihanouk to Vietnam, where he held a six-hour news conference to denounce both the Vietnamese and the Khmer Rouge.

His country now occupied by the Vietnamese, Cambodia’s long-standing enemy, Sihanouk became a worldly wanderer once more. He divided his time between China and North Korea, where he developed a close friendship with late leader Kim Il Sung. Sihanouk returned to Cambodia occasionally in the ensuing years, issuing contradictory and confusing declarations, but a generation of warfare had devastated the Cambodian economy, destroyed its political infrastructure and spiritually crippled its people.

The United Nations spent $2.6 billion and sent 26,000 troops to Cambodia in the early 1990s to prepare for the return of democracy. When the mission, an apparent success, ended in September 1993, Sihanouk startled the world by returning to Phnom Penh and reclaiming the crown he had given up 38 years earlier. It was, Asian scholars said, one of the great political comebacks of the 20th century.

“What I want is not to become king again,” Sihanouk said. “In my opinion, the greatest honor, the greatest reward that the nation, that history can offer me is to be the father of the nation, the father of independence, the father of peace, the father of democracy and genuine freedom. I am not at all seeking a reward in being crowned. The crown is very heavy, you know. It hurts your head.”

Sihanouk’s son, Prince Norodom Ranariddh, whom the king always considered weak and indecisive, became prime minister after the 1993 general elections. But Ranariddh was overthrown in July 1997 by a former Khmer Rouge, Hun Sen, who had muscled his way into a position as co-prime minister. More instability, bloodshed and economic ruin followed.

Sihanouk, ailing with prostate cancer, spent most of his last years in Beijing. His people continued to revere him as a god-king in the 1,000-year tradition of the Angkor Empire—the monarchy was, after all, the only institution they were still able to believe in — but Sihanouk seemed increasingly distant and depressed by the belief that every national aspiration he had worked for failed.

“If I was not a Buddhist, I would commit suicide because the end of my life is full of shame, humiliation and desperation of the national order,” he said in late 1997.

“In a blossoming Asia . . . we are the only oasis of war, insecurity, self-destruction, poverty, social injustice, arch-corruption, lawlessness, national division, totalitarianism, drug trafficking and AIDS.”

Lamb is a former Times staff writer.

Times staff writer Barbara Demick in Beijing contributed to this report.


Short-Term Causes

The war was sparked by a disagreement between the neutral administration of King Sihanouk, the head of state, and the serving Prime Minister Lon Nol. Political tension and economic instability in the capital city Phnom Penh was piling pressure on rural communist communities. The Prime Minister Lon Nol decided to impose higher revenues on rice, a move that saw the landowners in Battambang initiate an insurgency that quickly developed into a revolt against the government. In a few months, 11 of the 18 provinces of Cambodia were revolting against the government under the umbrella of communism.


Sihanouk Calls Overthrow Illegal and Asks for Vote

PEKING, March 20 (Agence France‐Presse) — Prince Noro dom Sihanouk said here today that his overthrow as Chief of State of Cambodia was “ab solutely illegal.” He called for a referendum in Cambodia under the auspices of the In ternational Control Commission —composed of Canada, India, and Poland—set up in 1954 to supervise the Geneva cease fire agreements that ended the French Indochina war.

In a statement issued here, he said the “turbulence” in Cambodia had been created by the group that staged the coup and the United States Central Intelligence Agency.

“I cannot he dismissed from the office of Supreme Magis trate except by the nation as a whole,” he said. “That is to say, by a national referendum whose validity cannot be con tested.”

“However, at the present time and until the return to a state of constitutional regular ity, any referendum organized by a traitorous and perjurious government would have no value.

Talks With Chinese Continue

“I solemnly declare that I am ready to hear the verdict of the nation as a whole, pro vided that confrontation with my enemies of the extremes right and referendum following this confrontation are guaran teed as regards security of per sons, and as regards validity of votes.”

Meanwhile, talks between Chinese leaders and Prince Si hanouk which began shortly after his arrival here yester day, went into their second day, apparently at a lower level.

Prince Sihanouk met Premier Chou En‐Lai, immediately aft er flying in from Moscow.

On the basis of a dispatch by Hsinhua, the Chinese press agency, it appeared that a Dep uty Premier, Li Hsien‐nien, and Wu Fa‐hsien, the Deputy Chief of Staff, represented China and Pen Nouth, Prince Sihanouk's personal adviser, and Gen. Ngo Hou, his technical adviser, were the Cambodian officials at the talks today.

The talks have been sur rounded by tight secrecy and nothing is likely to be dis closed until they have been completed.

Prince Sihanouk was initial ly scheduled to leave China for home by way of Shanghai next Tuesday. Bookings for the Prince and his party were made with Air France before the coup in Pnompenh. This morn ing, Prince Sinahouk's plans still seemed to be unclear.

Plans Speculated On

But it was thought here that he might return to France if it proved impossible for him to enter Cambodia. He might go there directly or via Moscow, for a new round of talks with Soviet leaders, whom he saw last week before the Cambodian coup. He was about to leave Moscow for Peking when he re ceived news of the coup.

There are indications that he was not met with as much un derstanding on the part of the Soviet side as he had expect ed. Some analysts, in social ist countries and elsewhere, considered it possible that Prince Sihanouk might have been involved in some way in the demonstration in Pnompenh against North Vietnam and the Vietcong's provisional revolu tionary government that pre ceded the coup.

Prince Sihanouk's statement said:

“My deposition pronounced by the National Assembly and the Council of the Kingdom of Cambodia is absolutely illegal, for the following reasons.

“I was appointed Head of State in 1960 by Parliament (unanimously) in conformity with the kingdom's Constitu tion. It is therefore absolutely false to pretend, as have cer tain members of the National Assembly, that I was granted the office of Supreme Magis trate of the state by simple popular acclaim.

“On the other hand, there is in our Constitution—even in the latest amendments prior to they anticonstitutional coup d'état of this month, March, 1970, perpetrated at Pnom penh by the extreme right wing—no pro vision allowing Parliament and the Government to depose the Head of State, who is implicitly appointed for life.”

Prince Sihanouk said that the referendum “should be guaran teed by the presence—accepted by both opposing parties—of an armed contingent sent to Cam bodia for this sole purpose by India, Canada and Poland in the framework of the International Control Commission.”

On Oct. 9, 1969, Prince Sihanouk said, that Cambodia wanted the International Con trol Commission to leave Cam bodia by Dec. 31. He added later that Cambodia was unable any longer to pay her share of the commission's expenses.


Ver el vídeo: Khmer Krom History Movie By King Norodom Sihanouk (Enero 2022).